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Una actitud positiva que descubrí al superar el maltrato psicológico.

Cuando toqué fondo en el 2011, pensé que no superaría la ruptura dolorosa, la crisis financiera y el estar privada de mi libertad.

A medida que pasaban los días sin esperanzas, semanas que me producían ansiedad y estrés, me fui dando cuenta de que estaba llegando a un punto que tenía que decidir qué hacer con mi vida.

No podía continuar sufriendo, castigándome por algo que yo estaba segura no había hecho.

Tenía dos opciones: dejarme vencer y fracasar… o salir victoriosa y recuperar mi poder personal en medio de mi infierno.

En ese momento tan crucial de mi vida, aposté por la resiliencia.

¿Sabes qué es? ¿Quieres aprender a ser una persona resiliente?

Resiliencia: definición y significado.

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona de asumir con flexibilidad situaciones límites y recuperarse de ellas. Afrontar las crisis o los traumas permite desarrollar recursos que se encontraban latentes y que desconoces hasta el momento en que decides salir fortalecido de la situación.

La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar, siempre y cuando decidas cambiar de hábitos y creencias.

Es crear consciencia de que la vida no es dura, es solo que estás viviendo momentos difíciles y que con perseverancia y actitud positiva, lograrás tener la paz y armonía que necesitas en tu vida.

¿Cómo descubrí que siendo resiliente recuperaría mi poder personal?

Lo primero que hice fue confiar en mí, crear conciencia de que el poder estaba dentro de mí, recordé los valores que me inculcaron mis padres desde pequeña.

Mi madre siempre me hablaba de la importancia de mis valores, para tener una vida en armonía conmigo misma y con los demás.

Estos fueron los 5 valores que me ayudaron, en medio de mi infierno, a recuperar mi poder personal, emocional y espiritual.

CONFIANZA

Confiar en mí me hizo ver ese infierno como un paraíso.

Decidí ver y aceptar mi situación… Me puse a escribir esas emociones tan maravillosas, que quería guardarlas y leerlas todos los días para así, sentirme empoderada.

Puse en acción mi plan de RENUNCIAR A LO QUE NO QUERÍA Y CONSERVAR LO QUE SÍ QUERÍA: “SER FELIZ EN MEDIO DE LA TORMENTA“ durante 10 días, escribiendo, fueron muchas las emociones, sentimientos y pensamientos que se removieron.

EL PERDÓN

Sentí la necesidad de perdonarme, de renunciar al enojo conmigo misma y a la necesidad de venganza contra esa persona que tanto daño me hizo y continuaba haciéndome.

Al perdonarlo a él, sentí paz como nunca antes había sentido, me encontré conmigo misma y sentí la necesidad de ser honesta.

HONESTIDAD

Era hora de ser congruente con mis pensamientos, con lo que decía y con mis acciones. Buscar culpables solo traería más conflictos a mi vida, de modo que acepté mi responsabilidad y la voluntad de Dios.

Pero era obvio que la confianza, perdonarme y ser honesta conmigo misma no bastaban en ese momento: debía ser paciente. Un valor que, la verdad, llevaba años autocontrolando, pero las circunstancias muchas veces no me permitían actuar con paciencia.

PACIENCIA

Se apoderó de mí como por arte de magia y dije: «me voy a relajar y voy a confiar no solo en mí, sino en lo Divino».

GENEROSIDAD

En ese momento tan crucial, necesitaba ser generosa conmigo misma, no podía dar eso que no tenía y comencé a trabajar estos valores y a incorporarlos en mi día a día.

Estos valores fueron mis compañeros de viaje y me simplificaron el camino.

Mis días eran calmados y en medio de ese infierno, sentía mi vida equilibrada y en armonía, dentro de esos barrotes experimenté la libertad… La libertad de perjuicios, de emociones y sentimientos negativos…

¡Decidí no SUFRIR MÁS!…

Poniendo en práctica mis valores, aprendí amar mi infierno y hasta me parecía que tocaba el Cielo, de la paz que sentía.

Si quieres comenzar a practicar la resiliencia te propongo que:

  • Reconozcas  tus fortalezas y habilidades.
  • Transformes tu infierno en algo bello y útil para lograr lo que sí quieres. Es tu oportunidad de aprender para generar el cambio en tu vida… Lo mereces.
  • Confía en ti, enfocarte en lo que sí quieres te ayudará a decir… ¡BASTA YA! y a ponerte en acción.
  • Practica la meditación o la oración: te ayudarán a vivir en el aquí y en el ahora.
  • Rodearte de personas que tienen una actitud positiva te ayudará a sentirte apoyada en los momentos difíciles.
  • ¿Te has aislado? No importa… ¡llámales! Son tus amigos y familiares y te sorprenderás del gran apoyo que están dispuestos a darte.
  • Aprende a reír y a sacar una broma de tu desdicha… La risa es tu mejor aliada y te ayudará a mantenerte optimista y a enfocarte en lo positivo de la situación.
  • Sé flexible, valora las diferentes alternativas que se te puedan presentar, mantente firme en tu decisión de recuperar tu poder personal, emocional y espiritual.
  • Sé consciente de la importancia del apoyo social y profesional cuando decidas recuperar tu poder personal.

¡Te espero!

Con amor,

Judith Maduro

 

Photo by Sushobhan Badhai on Unsplash
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