Es innegable que la espiritualidad es un aspecto importante de la vida de muchas personas, incluso el más importante. 


Hablo de espiritualidad y no de religiones, porque las religiones ya tienen montado su corpus de normas, reglas y preceptos, sus estamentos y jerarquías, y el creyente, una vez hecha su elección, sabe a qué atenerse, al menos en teoría. 


Pero en la espiritualidad hay miles de opciones, ofertas infinitas, todo tipo de planteamientos, enfoques, técnicas, rutas, caminos, atajos, peregrinaciones… 


Y no todo lo que reluce es oro. O espíritu. 


New age y alrededores


La expresión inglesa “new age” (nueva era, nueva edad, nuevo tiempo) engloba un número enorme y creciente de corrientes de todo tipo, abarca desde movimientos de raíz cristiana a movimientos ocultistas y satánicos, pasando por remakes y pastiches de creencias y prácticas tomadas de todas partes del mundo y tuneadas con el objetivo de hacerlas asequibles, inteligibles, fáciles y útiles, básicamente, para la población de los países más desarrollados tecnológicamente. 


Seguramente una explicación (pero no la única) de este fenómeno es que en este tipo de sociedades hemos perdido nuestras raíces espirituales, mientras que en el resto del mundo -aunque cada vez menos- todavía se mantienen muchas tradiciones ancestrales y heredadas, incluidas las de corte espiritual/religioso. 


El tema es ilimitado y daría para escribir varios tratados, ya que en el término “new age” cabe todo, desde terapias alternativas a prácticas medicinales; desde planteamientos sectarios y peligrosos a la búsqueda honrada del sentido de la vida, de nuestra existencia y nuestra verdadera identidad. 


Y mueve mucho dinero, lo que enturbia más el panorama: cualquiera con un poco de labia y astucia puede montarse un chiringuito que le produzca abundantes beneficios a costa de las necesidades ajenas. 


Esquivar las trampas


Ya sea que tu despertar espiritual tenga su origen en cosas que te han comentado, has ido viendo y te han convencido o que venga de dentro, de una inquietud nueva que necesita respuestas, es importante que sepas discernir entre lo que puede ser realmente positivo para ti y lo que puede estar plagado de trampas, estafas y una enorme frustración


Cuando buscamos respuestas estamos especialmente expuestos y somos vulnerables, presas fáciles de charlatanes y abusones. 


Pero, ¿cómo distinguir en semejante selva? 


Te propongo, como primera arma defensiva, que te fíes de ti mismo (no en balde, es una de las consignas más aireadas por todos estos movimientos: cree en ti, recupera tu poder). 


Luego, investiga. Por fortuna, hoy en día hay todo un mundo de información a nuestro alcance gracias a Internet. Investiga el movimiento que te haya llamado la atención, busca información sobre sus líderes, sobre la persona que te ofrezca uno u otro “producto espiritual”. 


No te dejes seducir por charlatanes, pero no descartes una opción por un gurú tramposo.

Que alguien no sea honrado no significa que lo que dice no pueda servirte: hay muchas personas honradas compartiendo lo que saben. 


Algunas pistas


Yo tengo mi propia guía para, al menos, poder descartar muchas de las opciones. De hecho, me ha servido para descartar casi todas. 


No quiero decir que te pueda servir a ti o que vayas a llegar a las mismas conclusiones que yo, pero sí es posible que te ayude a despejar el camino y apartar mucha mala hierba. 


Una cosa que siempre tuve clara es que, si existe un Dios, un Ser Superior, una Fuente Primigenia o como quieras llamarlo o concebirlo, el acceso a “eso” tiene que ser fácil e igual para todo el mundo. 


Personalmente, he huido de todo lo que suponga una inversión grande de dinero, ya sea puntualmente o a lo largo del tiempo


Curiosamente, la mayoría de gurús y guías espirituales tienen muchos argumentos, aparentemente de peso, para justificar el continuo desembolso de dinero en seminarios, cursos, libros y todo tipo de productos imprescindibles, mágicos, sanadores, redentores. 


Lo que me lleva al siguiente punto. 


También he huido, como alma que lleva el diablo, de todo lo que suponga niveles o grados. 


Me parece que el argumento de que unos están espiritualmente por encima o más avanzados que otros es falaz y tramposo, porque ¿quién tiene la autoridad para decidir eso? 


Pues te lo voy a decir, por si no has caído: un ser humano como tú, que dice tener atribuciones y capacidades que tú no tienes


Sin aportar pruebas objetivas. Es todo un “yo me lo guiso, yo me lo como”. 


Lo que a su vez lleva al siguiente asunto: normalmente, da lo mismo lo que hagas, lo que gastes y lo que te esfuerces, no llegas nunca a los niveles elevados de corrección espiritual y elevación mística. ¡Vaya! 


Pero debes morir intentándolo. 


Si crees, aunque sea de forma muy difuminada, que existe algo, que somos más de lo que parecemos, que podemos (incluso, a lo mejor, debemos) encontrar respuestas, ¿piensas de verdad que esa fuente se dedica a inventar niveles, pruebas, retos y a elegir a unos pocos para que dirijan al resto? 


¿No crees que todos tenemos acceso a “eso”, acceso único y directo?


Al final, cada uno debe hacer su propia búsqueda. Los demás pueden acompañarte, pero el camino espiritual es muy personal y lo que el Universo (o como quieras llamarlo, insisto) tiene para ti solo te lo va a revelar a ti. 


Si la espiritualidad no te lleva a ser libre, no es espiritualidad. 


has sido creado solo y único, irrepetible y eterno, directamente por La Fuente, y tienes comunicación directa con ella. En ti, dentro de ti. 


No necesitas que nadie te diga qué hacer. Puede que sí precises de personas que te acompañen, que te ayuden a ver por ti mismo, a recordar lo que eres y has sido siempre.


Una luz que te guíe, alumbre mientras prendes la tuya. Nada más. 


Pero huye de quien quiera atraparte, enredarte en una búsqueda eterna e imposible de tus atributos superiores. Están en ti. 


Por último, hay un par de cosas de la new age que me producen especial rechazo

  • La obsesión con lo positivo: hablar positivo, pensar positivo, ver lo positivo de cada situación, vivir en positivo. Agotador.
  • El concepto de crecimiento o mejora personal. Una carrera, también agotadora, que no termina nunca, con un presupuesto perverso: eres imperfecto, no das la talla, así que ponte a trabajar mucho a ver si, con un poco de suerte, consigues, al menos, no ser tan impresentable. ¡Uffffffff! 

Te dejo esas ideas para que las observes y veas si te cuadran en algo. 


Como el tema es denso y da mucho de sí… ¡continuará!

× Contáctame