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Los miércoles es un día que lo dedico a escribir en el blog. Hasta ahora, te he escrito temas que abarcan el desarrollo personal.

Siempre te reitero que si quieres decirle adiós al maltrato psicológico, hay varios aspectos en tu vida que necesitas equilibrar: el plano físico, el plano mental, el plano emocional y el plano espiritual para mí son como las cuatro patas que sostienen una mesa. Es importante enfocarse en cada uno de ellos en partes iguales, ya que funcionan en sintonía uno con el otro, formando una unidad:  “la persona“.

En este artículo, quiero profundizar en el crecimiento espiritual y personal, que para mí tienen lazos muy unidos.

Cuando hablamos de lo espiritual, muchas personas lo asocian con la religión, con hacer cosas que te imponen las iglesias y con estar conectado con Dios por medio de la Biblia.

Como víctima del maltrato psicológico, el estrés, la ansiedad, la tristeza y las obligaciones forman parte de tu día a día. Pensar en un cambio o tomar decisiones que te favorezcan, con el tiempo se convierte en un tema poco relevante para ti.

Pensamientos limitantes, por ejemplo: ¿cómo va a existir lo Divino en medio de tanto dolor? no te hacen ver que puedes alcanzar tu libertad, si aprendes a acceder a tu mundo espiritual.

Es todo lo contrario: te quedas anclado en preguntas como éstas, que lo único que hacen es agravar tu situación, dando por sentado que naciste para sufrir y que tu destino no lo puedes cambiar.

¿Qué es el crecimiento espiritual?

Es conectar con tu ser interior, es descubrir tu verdadero yo, tu verdadera esencia y tu conexión con el mundo y todo tu entorno. Ese encuentro espiritual contigo mismo te da la posibilidad de adquirir libertad, seguridad y capacidad de vivir la vida abundante que mereces.

Es despertar el poder que hay dentro de ti, es desprenderte de esa mochila llena de pensamientos, emociones y sentimientos negativos.

¿Cómo se relaciona con la vida cotidiana?

Cuando estás en sintonía con lo Divino, con la Naturaleza, con tu entorno y contigo mismo, eres capaz de encontrar tu lugar en el mundo, encuentras la respuesta a los ¿por qué? en tu vida.

Te permite ver tu infierno y tu agresor/a como una lección de vida que, sabiendo gestionarla, será tu gran bendición. Esto es así porque la espiritualidad aumenta tu Fe, sientes que no estás solo y esa Fuerza Divina llena tus días de esperanza.

Uno de los puntos más importantes es la paz y tranquilidad que sientes permitiéndote tener más claridad a la hora de tomar las decisiones en tu vida.

¿Cómo cultivar la espiritualidad?

  1. Practica la meditación: es una de las mejores formas para conectar con tu verdadero YO. Aprenderás a disfrutar de la soledad, su silencio te permite conectar con tu interior. La oración o la atención plena (mindfulness) te ayudan a conocerte, a apreciarte, fortalecen tu autoestima y confianza. Yo practico Ho´oponopono , que es un arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas, basado en la reconciliación, el perdón, la gratitud y el amor.
  2. Toma tiempo para estar contigo misma/o: disfruta de la Naturaleza, abraza un árbol, escucha música, canta, baila, salta. Escribe un diario con tus emociones, pensamientos y sensaciones. Es sanador y liberador, y además, es una manera de conectarte con tu ser interior.
  3. Tus sueños te hablan: aprende a escucharlos y si te despiertas toma nota, luego reflexiona sobre qué te quiere transmitir ese sueño y si te surge un pensamiento o una emoción descubre cuál es el origen.
  4. Ayuda a alguien que lo necesite, por ejemplo, puedes donar comida. Cuando ayudas, automáticamente conectas mejor con la Humanidad.
  5. Leer libros de crecimiento personal y espiritual te ayuda a conectar contigo mismo/a y te guiarán a un estado de consciencia superior.
  6. Responsabilízate y abandona el maltrato: esto es muy importante para tu proceso de cambio. Aceptar tu responsabilidad es una de las claves para tu crecimiento personal.

Con amor,

Judith Maduro

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