Si te parece una pregunta tonta a estas alturas, o eres de los afortunados que lo saben (con una sabiduría innata, nada que ver con lo aprendido o vivido,) o perteneces a la inmensa mayoría de los que hemos comprado el amor muy caro y sin mirar el origen, la calidad ni la fecha de caducidad. 


Y no hablo solo del amor de pareja. El amor es amor, no tiene más vueltas. 


Otro asunto es cómo lo manifestamos: con la pareja hay un componente sexual añadido que no existe en otras relaciones. 


Si has comprado el paquete “amor: todavía hay clases”, es posible que creas amar más a unas personas que a otras y que hasta creas que es normal.


 Antes estaba de moda amar mucho a la pareja; ahora se lleva más amar mucho a los hijos. Lo de amar a los padres parece que va quedando relegado a la literatura y la impostura social. Los padres, a partir de una edad, molestan. 


La cosa va y viene, lo que debería darnos pistas si nos paráramos a observar.  


Si has comprado el paquete “ama sin perder la cabeza” es posible que sepas mucho del tema, pero tengas cierta sensación de que no te llega, no lo sientes. Pero no te quejes: es uno de los paquetes más caros porque se supone que te evita muchos problemas y sufrimientos. 


También sale caro del de “sin locura no hay amor”, que encima te da verdaderos quebraderos de cabeza, corazón, alma y vida. No compensa si no eres un artista bien pagado y le sacas rendimiento creativo, la verdad. 


Prácticamente todos hemos adquirido el de “amor a precio de saldo”, porque es baratísimo (en comparación) y siempre te hace un apaño. Sirve para cualquier momento y situación. 


¿Qué has herido o maltratado a alguien? ¡No importa! ¡Ha sido por amor, por su bien! 


Antes, la frase-resumen era eso de “la maté porque era mía”. Ahora, eso queda fatal, muy machista y trasnochado. Cambia la literatura, pero no el fondo. 


Otro paquete muy popular es del “amor de ida y vuelta”: lo das y lo recuperas cuando te da la gana (tiene un dispositivo para hacerlo que solo tú manejas y nunca falla). Viene genial para cuando los demás no “se portan” como deberían, demostrando que no siempre merecen nuestro amor. 


¿Y el de “amor por etapas”? Otro con mucho éxito. Va perdiendo color y calor con el paso del tiempo, y acaba siendo pálido y tibio, pero muy cómodo. Eso sí, no resiste más que una anodina vida diaria. Cualquier tensión lo romperá porque está muy gastado. 


El paquete que no puedes comprar el de “amor” a secas, sin más. Curiosamente. 


Porque, como dice más de una canción, el amor de verdad ni se compra ni se vende (hay muchas versiones y en muchos idiomas).


El amor de verdad, desde mi experiencia, no es un sentimiento ni una emoción, es una experiencia y un estado de conciencia


Podría decir incluso que es el estado natural de la conciencia que somos, es lo que descubrimos en nosotros cuando nos quedamos desnudos de creencias, ideas, juicios, pensamientos, conceptos, definiciones, etc. De todo aquello con lo que nos identificamos y que no tiene, en realidad, nada que ver con nosotros. 


Entonces… ¿qué es el amor?


Para que te hagas una idea, te propongo un experimento. 


Cierra los ojos y céntrate en alguien a quien ames “de verdad”, a quien sientas que amas sin condiciones… o casi. Suele ser más fácil hacerlo con hijos pequeños (que aún no se han rebelado, mostrando su no merecimiento de nuestro amor), con nietos, etc. 


Con la pareja puede ser un ejercicio contradictorio, porque muchas veces sentimos un amor leve, o fluctuante. 


Da igual, elige y con los ojos cerrados, pon ante ti a esa persona. No pienses en ella, no te digas mentalmente lo que la quieres o lo buena que es, solo visualízala y pon atención a lo que experimentas


No a lo que sientes, lo que sientes es algo prefabricado, aunque no te lo creas. Aquí interesa lo que te pasa, lo que vives en este instante. 


Puede que te sorprenda lo que descubres y darte cuenta, a la vez, en el mismo instante, de que es tan verdad que es imposible explicarlo, ponerlo en palabras. 


Es profundo y cierto, claro y distinto. No tiene que ver con cómo -crees que- es la otra persona, ni con cómo -crees que- deberías sentirte. 


Es algo dentro de ti que es innegable y luminoso, más allá de las palabras, las emociones, los sentimientos, las ideas y las creencias. 


Es tan hermoso que no te arrebates ni te arrasa: al contrario, te deja a la vez perplejo y en paz. 


Ya lo he dicho: es difícil, por no decir imposible, ponerle palabras. 


Eso, justo eso, así de fácil y completo, de brillante y saciante, de simple y bello, es amor. Es el amor. El de verdad. 


¿De dónde viene?


Y está en ti. No en tu mente, no en lo aprendido o heredado, sino en tu interior. Y lo está para todos, lo tienes por y para todos (aunque no te lo creas), porque si no no podría estar ahí. 


Y está ahí porque es lo que tú eres. Dentro de ti está por todas partes. 


O, mejor dicho, cuando te despejas y despojas de tantos conceptos de todo tipo (lo que Eckhart Tolle llama “objetos mentales”), es lo que queda, lo que no puede ser apartado nunca


Lo que de verdad es. 


Lo único que de verdad es. 


Lo que tú eres. Lo que todo es.

Te dejo una guía totalmente gratuita con 10 preguntas para tomar conciencia y reconocer que te impide avanzar para sacar tu mayor potencial.


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