¿Por qué abundancia y creencias?


Porque ambas están totalmente conectadas. 


Cuando deseas abundancia es porque crees a pies juntillas que no la tienes. Así de simple. 


Es decir, que deseas llegar a la abundancia desde la carencia. Paradójico, como poco. 


También deseamos llegar al amor desde el desamor y a la felicidad desde la infelicidad más profunda. 


Párate a observar esto por un momento. Te hablo de observar, no de pensar en ello. Te propongo un ejercicio de desapego, no un debate dialéctico entre tu mente y tú (dime que tienes claro que no eres tu mente, y si no lo tienes claro, observa eso, antes que nada: ¿eres tu mente? ¿Eres tú brazo? ¿o eres mucho más que la suma de todas tus partes, tanto físicas como no físicas?). 


Bien, estábamos en lo de observar. 


Voy a jugar con la felicidad y la infelicidad porque son intangibles y así evitamos el juego mental de “lo que se puede tocar”. Quiero decir que, si te pongo el ejemplo de la abundancia, es muy fácil que caigas en el argumento peregrino y manido de que no tienes abundancia y es demostrable porque no tienes cosas o no tienes la suficiente.


Pero la felicidad es absolutamente subjetiva y nadie puede darte una medida de la tuya. Solo tú puedes decir si eres feliz o no.


Si ahora eres infeliz significa que aquí y ahora, no conoces la felicidad. Y si no la conoces, ¿cómo sabes que la reconocerás cuando la veas, la tengas, la sientas?


Si la felicidad es una experiencia y tú no la tienes, ¿cómo puedes identificarla?


La felicidad es un concepto de tu mente, una idea más de las muchas que produce tu mente al día, casi todas sin ton ni son. 


Tus creencias te limitan


La abundancia es otra idea. A la que llegas, insisto, desde la carencia. Mal vamos. 🙃


Es una creencia. Tú crees que te faltan cosas, tanto materiales como espirituales. Te falta dinero, te faltan amigos, te falta el amor, te faltan conocimientos y/o habilidades, altura u hondura espiritual… lo que sea. 


Pero eso no es más que una creencia. 


Y las creencias, absolutamente todas las que tenemos, son realmente las que nos limitan. 


Porque creamos nuestra realidad desde ellas, pero no las controlamos. Creemos controlar algunas. Controlamos -si es que lo hacemos- muy pocas, una verdadera ridiculez que es como no controlar nada, y si no me crees, repasa la física cuántica, la neurología, la psicología, la fisiología de nuestros sentidos: te darás cuenta de que no controlamos ni un 0,1% de nada (estoy siendo generosa y optimista 🙄). 


Las creencias nos rodean, nos atrapan, nos parasitan, pero estamos tan acostumbrados a ellas que no somos conscientes de cómo y cuánto lo hacen. 


Todo aquello con lo que nos identificamos son creencias: soy así, la vida es así, las cosas deberían ser de una u otra manera, dios existe o dios no existe, el mundo es bueno o malo, fulano está gordo… Da lo mismo, desde lo más trivial a lo que catalogamos como más importante, todo son creencias. 


Que también rigen nuestra relación con la abundancia. Eres o no abundante… según tus creencias. 


Seguro que hay personas que te consideran rico en aspectos que ni te has planteado o en los que te sientes verdaderamente pobre. Y viceversa. ¿Quién tiene razón, tú o los demás? ¿O nadie?


Tus juicios nacen de tus creencias, de tu forma particular de ver la vida, en la que no ves nada de la realidad más que tu propia visión del mundo, que habla de ti y tus creencias, no del mundo en sí. 


El problema se complica porque no somos conscientes de ellas. 


Habitan en las partes más profundas de nuestro subconsciente, es decir, muy por debajo de la conciencia. Por una que vemos, que “pillamos” asomando la nariz, hay miles que ni sospechamos. 


Por eso el pensamiento positivo no funciona, la ley de la atracción no funciona, y tantos otros trucos y técnicas para conquistar la abundancia caen en saco roto. 


De nada sirve que te digas a todas horas que mereces abundancia si en el plano subconsciente no lo crees, si en la parte que no puedes ver todo son creencias contrarias. 


Deshazte de tus creencias (porque te controlan)


¿Cómo superar esto fácilmente? Renuncia a tus creencias. A todas. 


Es simple. No tienes ni que identificarlas ni que conocerlas, puedes hacerlo sobre la marcha, cada vez que veas una. No te preocupes, porque las verás a todas horas. 🤣


Cuando aprendas a identificarlas lo que te parecerá increíble es no haberte dado cuenta de cuántas son y cuánto te condicionan. 


Detrás de cada afirmación o negación que haces, la que sea, importante o no, hay una creencia. 


Así que cuando te des cuenta de que estás soltando un juicio (afirmación o negación), basta con que al final añadas un ¿o no? o un ¿o sí? Ya está. No tienes que hacer más esfuerzos. 


Puedes dejar de pelearte con pensamientos negativos o menos positivos, dejar de intentar atraer unas cosas y alejar otras. 


Basta con que acostumbres a tu mente, de una forma suave, casi tonta, pero constante, a que hay otras posibilidades. No tienes que pensar en ellas, solo sugerirla a tu mente que están ahí.  


¡Ni te imaginas lo bien y lo rápido que funciona este truquito! 


Si te dices: merezco más, remátalo con un “¿o no?”. Si te dices: “no merezco esto”, termínalo con un ¿o sí?


Deja de creerte todo lo que te dices sobre tu abundancia o falta de ella, sobre la de los demás.

De hecho, cuantas más cosas de las que dice tu mente dejes de creerte, más sorpresas vas a recibir. 


Otra visión del mundo


Cuando dejas de mirarlo todo desde tus creencias empiezas a ver un mundo nuevo y a descubrir que eres abundante y siempre lo has sido. 


La vida, todas las vidas, son inmensamente generosas. Simplemente no somos capaces de verlo por las creencias. Renunciar a ellas es todo un regalo. 


Solo haz la prueba durante unos días. 


¡Ah! Es importante que lo hagas de forma automática, nada de ponerte a buscar razones: solo hazlo. 


Igual no cambia nada, pero si lo haces es muy difícil que no notes cambios. 


Ya me contarás. 😉

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